La depresión

El cambio de estación, detonante para la depresión. La depresión no es fenómeno de ninguna estación en concreto pero en fechas particularmente señaladas, como el otoño o la primavera, surge en un mayor porcentaje en individuos por primera vez, y en otros se puede volver recurrente (cuando se produce un nuevo episodio depresivo). La depresión no tiene edad, puede aparecer en jóvenes o en mayores. Somos parte de la naturaleza y al igual que en las estaciones nosotros también podemos volvernos melancólicos y decaer hasta tal punto que no somos capaces de recuperar el ánimo, nos sentimos hundidos, y todo es niebla en nuestra visión mental ante cualquier acontecimiento. La depresión puede estar relacionada con otras enfermedades o por situaciones muy estresantes que el individuo va acumulando en su mente. Pueden enfermar personas aparentemente fuertes o personas con una sensibilidad extrema. Todos podemos caer en esta enfermedad, que se expande con creces, en nuestra sociedad ac…
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La ansiedad

Si estás familiarizado con la ANSIEDAD, comienza a cerrarle la puerta. Sentir pánico o poner en alerta cada una de nuestras células por un peligro real, es parte de nuestra impronta genética para sobrevivir. Pero cuando el miedo se convierte en algo constante, atroz y sin control, y no tenemos a un enemigo real con el que nos sintamos amenazados, entonces podemos decir que en nuestro cuerpo se ha instalado la temida ANSIEDAD, y el peligro no viene de afuera somos nosotros los que lo hemos creado. La ansiedad se queda en el interior como un parásito a quién nadie le ha dado la bienvenida y se muestra en todo su esplendor en cualquier momento sin previo aviso. La persona afectada comienza a sentirse en alerta, con los ojos inquietos, se ahoga, comienza a sudar, convulsiona, el terror a la “nada” aparente, desesperación, llanto desmesurado. Una crisis de ansiedad es un portal a la peor angustia vivida durante unos largos minutos. Las personas que la padecen intentan tener una …
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La soledad en la tercera edad, sus consecuencias

El paso del tiempo para muchas personas que llegan a la tercera edad es un cambio muy traumático que no suelen expresar a sus familiares y amigos, normalmente por vergüenza o por el simple hecho de no querer molestar. Esta introversión hace que la persona afectada comience a tener brotes de tristeza o melancolía e incluso se refugie en sus recuerdos de infancia y juventud para sentirse más cómodo en su día a día. Esta actitud puede agravarse ya que el anciano/a puede empezar a confundir los recuerdos con la realidad del momento actual y derivar en los primeros brotes de una depresión enmascarada. Es importante que los familiares se comuniquen con sus mayores y si denotan cambios de actitud en sus expresiones verbales como “ya no me necesitáis”, “ya no valgo para nada”, “estoy cansada de la vida”…, o cambios en sus expresiones corporales como evadir la mirada, llorar con frecuencia, querer estar solo, excitación sin causa aparente, etc., entonces se debe recurrir sin demo…
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