El paso del tiempo para muchas personas que llegan a la tercera edad es un cambio muy traumático que no suelen expresar a sus familiares y amigos, normalmente por vergüenza o por el simple hecho de no querer molestar.

La soledad en la tercera edad, sus consecuencias

La soledad en la tercera edad, sus consecuencias

Esta introversión hace que la persona afectada comience a tener brotes de tristeza o melancolía e incluso se refugie en sus recuerdos de infancia y juventud para sentirse más cómodo en su día a día. Esta actitud puede agravarse ya que el anciano/a puede empezar a confundir los recuerdos con la realidad del momento actual y derivar en los primeros brotes de una depresión enmascarada. Es importante que los familiares se comuniquen con sus mayores y si denotan cambios de actitud en sus expresiones verbales como “ya no me necesitáis”, “ya no valgo para nada”, “estoy cansada de la vida”…, o cambios en sus expresiones corporales como evadir la mirada, llorar con frecuencia, querer estar solo, excitación sin causa aparente, etc., entonces se debe recurrir sin demora a un profesional de la salud mental, un psiquiatra, para hacer una correcta valoración del paciente, y ayudarlo a equilibrar su estado para que vuelva a la normalidad.